LA MINERÍA METÁLICA EN LA SERRANÍA BAJA DE CUENCA. SIGLO XIX-XX
Juan Julian Huerta
INTRODUCCIÓN
En los términos
municipales de Talayuelas, Garaballa, así como también en otros municipios de
la Serranía Baja conquense (Henarejos y Boniches) y en municipios valencianos
contiguos (Tuéjar y Sinarcas), existen numerosos indicios de minerales
metálicos, fundamentalmente de hierro y, en menor medida, de cobre. En muchos casos se
trata únicamente de registros y calicatas, pero también se encuentran explotaciones de mayor envergadura tanto a cielo abierto como de interior
conservándose las galerías, como sucede en la mina de Santa
Filomena de Garaballa, en el Cerro de las Minas y Collado del Arenal de
Talayuelas y en la Peña del Rayo (Tuéjar). Lo que es indudable es su antigüedad
y de ello dan fe los extensos escoriales que aparecen desperdigados por la
superficie del terreno, muchas veces en las cercanías de las explotaciones.
Se trata de yacimientos filonianos de pequeño
tamaño, en la actualidad subeconómicos. Los aspectos científicos, particularmente la geología del campo filoniano
y la geoquímica de los fluidos mineralizadores fueron estudiados por
Huerta (1996) y Tritlla et al (1996).
El artículo que aquí se expone
es un extracto de la publicación de Huerta,J (2023)
En los fondos del Archivo
Histórico Provincial de Cuenca (AHPC) se encuentra recopilada toda la información de la antigua
Jefatura Provincial de Minas, en forma de denuncios y expedientes de registros
de minas desde 1841. Esta información ha sido fundamental para la elaboración
del presente trabajo.
También se ha consultado la base de datos
del Centro Nacional IGME-CSIC.
La aprobación de la ley de minas
de 1825, en tiempos de Fernando VII, conocida como ley de Elhuyar, fue el punto
de partida de una fiebre minera que se extendió por todo el país y en la
Serranía Baja conquense, en particular. Esta ley ponía fin a la política
restrictiva estatal del Antiguo Régimen
y dotaba de una cobertura jurídica que permitía más fácilmente a la iniciativa
privada el acceso a la investigación de los recursos mineros. Posteriormente el
decreto ley de 29 de diciembre de 1868 tuvo más impacto que el anterior al liberalizar todavía más las concesiones mineras abriéndolas al
capital extranjero.
Las denuncias y solicitudes de registros mineros se presentaban ante el Gobierno Civil de la provincia de Cuenca y eran publicadas en el Boletín Oficial de la provincia de Cuenca. En ellas, se indicaba el número de pertenencias1 mineras que se quería adquirir, la substancia mineral (en nuestro caso hierro o cobre) y el título. El ejemplo que se muestra corresponde a una solicitud de registro minero titulado “Victoriosa” a nombre de D, Ildefonso Martínez Palomares, vecino de Garaballa (Fig.1).
El registro se
1Una pertenencia minera
es una cuadrícula de 100 x 100 m
Fig.1. Solicitud de registro minero para doce pertenencias de mineral de hierro, con el título de “Victoriosa” presentado ante el Gobierno Civil de Cuenca por D. Ildefonso Martínez Palomares, vecino de Garaballa, en los parajes de la Pieza de Lázaro y Cerrito Baeza de Talayuelas.
“Se tendrá por
punto de partida una calicata moderna que se hallará en la Pieza de Lázaro,
próxima al majuelo de Mercenario Escribano, desde él en dirección Norte se
medirán cien metros y se pondrá la primera estaca, desde ésta en dirección Este
se medirán trescientos metros y se pondrá la segunda estaca, desde ésta en
dirección Sur se medirán doscientos metros y se pondrá la tercera estaca, desde
ésta en dirección Oeste se medirán seiscientos metros y se pondrá la cuarta
estaca, desde ésta en dirección Norte se medirán doscientos metros y se pondrá
la quinta, y desde ésta a la primera se medirán
trescientos metros; con lo que quedará
cerrado el rectángulo de las doce
pertenencias solicitadas”
En la toma de estas
medidas habitualmente intervenía un agrimensor. El denunciante
debía presentar el resguardo del depósito prevenido por la ley. Una vez
admitida la solicitud y designación se abría un periodo de información pública
de 60 días siguientes a la publicación en el Boletín de la provincia para que,
las personas perjudicadas presentaran sus oposiciones ante el Gobierno Civil o la Alcaldía de Talayuelas, conforme a la
ley de minas vigente (en este caso la de 1868).
El expediente de minas más antiguo
de Talayuelas que se conserva en el AHPC corresponde al denominado “Pozo
Vulcano”, que fue registrado a nombre de Antonio Gimeno en 1841, para beneficiar una mina de hierro, cuyas bocas estaban situadas en el paraje “Meneras del Pico Ranera”,
que corresponde en la actualidad con el Cerro de
las Minas (Fig.2).
Antonio Gimeno, era natural
de Torrebaja (Valencia) y vivía en el
Rento de Mijares de Landete.
Según reza en el expediente, era de profesión comerciante y fabricante de
hierro. La última poseedora de la mina fue Dña. Ramona Sevilla de Hortineri,
viuda y residente en Zaragoza, posiblemente pariente de Melchor Ortineri, que
ya benefició mineral en el siglo pasado para la fundición que existía en el
Rento citado.
Posteriormente en el año 1845 se
produjeron 16 denuncias sobre manchones de escorias de hierro de antiguas fundiciones, desperdigados por el término municipal de Talayuelas. Todos ellos fueron presentados ante la
Inspección de Minas por D. Luis Mediamarca, quien actuaba como representante de
los propietarios, quedando reflejados en el Boletín Oficial de la Provincia de
Cuenca de ese año (AHPC)(Fig.3).
Estos antiguos escoriales son de edad desconocida, algunos
como el Campo de las Herrerías son romanos y otros, sin
embargo, pueden ser medievales cuando se desarrolló la siderurgia nómada que
aprovechaba como combustible las masas forestales. Siempre, según apunta Benedicto
(2016), son anteriores al inicio de la siderurgia hidráulica en el siglo XV.
Fig.3. Denuncio de manchón de escorias de fundición denominado “San José” a nombre de Juan Roca, vecino de Talayuelas. AHPC (DI-139/01)
Algunos de los denunciantes de
estos escoriales pertenecían a la incipiente burguesía de la capital conquense
y tuvieron también relación con otros proyectos mineros cercanos, como la
Sociedad Minera de Sta. Filomena, que explotaba en la mina del mismo nombre un filón de cobres grises en el término
de Garaballa, pero muy próximo al de Talayuelas. En concreto
Ambrosio Yañiz, abogado, llegó a ser en 1857 presidente de la citada Sdad. y Juan
Pablo Piquero, el tesorero en ese momento, Juan Patiño y Cipriano de la Sierra,
ya en 1848 figuran también como primeros accionistas (Recuenco, 2017).
Otro grupo de denunciantes, sin
embargo, eran vecinos y propietarios del mismo pueblo de Talayuelas, como José Viadel, Felipe
Díaz, Manuel Jesús
Almonacid y Juan Roca.
Por último, cuatro denunciantes
eran propietarios de Cartagena que, entre los años 1840-50, especialmente a
partir de la promulgación de la R.O. de 18 de abril de 1841, se vio sorprendida
por una fiebre minera para explotar y fundir los escoriales antiguos en la comarca de Cartagena, ricos en
plomo y plata (Morales y Guillén, en IGME, 2003).
En este sentido, los escoriales
del Campo de las Herrerías de Sinarcas, cercanos a las minas de Collado del
Arenal (Talayuelas) y Peña del Rayo (Tuéjar), se intentaron explotar en el
primer cuarto de siglo por la compañía La Cartagenera, Madoz (1846). Según este
autor, la citada compañía: “ha hecho sus
especulaciones para fundir las escorias del Campo de las Herrerías, creyendo
sacar de ellas plata y plomo”. Tal
vez, la compañía citada se
corresponda con la fundición Constancia Cartagenera, que fundía escoriales
romanos en 1843 y estaba situada en el barrio de Santa Lucía (Cartagena)
(Monasterio, 1846).
Llama la atención el hecho de que en la comarca no
existen mineralizaciones de plomo. El
dato, posiblemente, parte de las afirmaciones de D. Luis Mediamarca y D.
Cipriano Sierra recogidas en el libro de Torres Mena (1878) quien citando a
Muñoz Soliva (1866) dice que: “En la
parte oriental de esta provincia, en los términos de Talayuelas, Aliaguilla y
Garaballa, en las opuestas vertientes de la elevada montaña a que da nombre el Pico
Ranera, en los de Henarejos, Boniches, y especialmente hacia los rentos de
Chicoteros, barranco de La Canaleja, rento de Polán, rambla de La Tovilla, y
campo de Las Herrerías; nos aseguran D. Luis Mediamarca y D. Cipriano Sierra,
haber visto grandes escoriales plomizos y corrales de ganado formados de trozos
de galena donde los cazadores, exhaustos de municiones, hoy se proveen de
plomo, ora sometiendo a aquellos a nueva calcinación, ora extrayendo de estos
los tacos de plomo, del tamaño de
balas y aún mayores, que dichos pedazos de galena ostentan”.
La creación de la Sociedad Minera
de Santa Filomena, anteriormente citada, a mediados del siglo XIX constituye un
buen ejemplo del liberalismo y capitalismo en la ciudad de Cuenca en los
inicios de la Revolución Industrial (Recuenco, op.cit.). La creación de la Sdad. se remonta
a febrero de 1848, pero no es hasta el 18 de marzo de 1854 cuando se firma la primera
escritura pública.
En el año 1855 se
publica en Cuenca el “Reglamento para la Sociedad
Minera Santa Filomena”
(Fig.4), donde en su artículo 1º reza lo siguiente:
” Se constituye una Sociedad con el nombre de Santa Filomena, para la explotación y laboreo de las minas Santa Filomena y Amistad, sitas en el
Barranco de la Canaleja, término de Garaballa y en el Cerro de las Minas,
término de Talayuelas”.
Fig.5. Reglamento Soc. Min. Sta.
Filomena
Este documento es importante puesto que liga la explotación de ambos yacimientos a la misma Sociedad mercantil.
El 29 de diciembre de 1853, Luís
Mediamarca, Julián Salcedo y Nicolás Muñoz registraron un nuevo criadero de
cobre y hierro en un paraje colindante con la mina Sta. Filomena, donde actualmente se sitúa la mina Pilarica. Para su explotación crearon la sociedad La Momentánea y, mediante escritura pública
ceden la explotación a la Soc. Sta.
Filomena. Sin embargo, cinco meses más tarde, esos mismos socios deciden
explotar ellos mismo la mina, a la que denominaron La Provisora (Recuenco,
op.cit.).
Ambas minas estaban
situadas en terreno
de la Marquesa de Moya,
cuyo título en esos años ostentaba Dª María Eugenia
de Palafox, Portocarrero y Kirkpatrick; la célebre Eugenia de Montijo,
emperatriz de los franceses.
Años después, en concreto en
1868, se solicitan dos registros mineros para hierro de nombres: “No te quejes” y “Por
si acaso” a nombre de D. Nicolás
Dato Rosique, un rico terrateniente propietario de la
hacienda de Los Brianes de Corvera (Murcia) (AHPC DI-044/11 y 045/07). Este
hombre era notario y médico en la capital murciana, así como un personaje influyente en la política
de la época, pues entre los años 1854 y
Fig.6. Ángel Bruna, en una ilustración del periódico El Liberal de Murcia (1902).Tomada de Wikipedia
Las postrimerías del siglo muestran un importante repunte en la investigación
minera en la comarca. Solo en el año 1890 se registraron en Talayuelas
25 expedientes (Fig.7) fundamentalmente para hierro, pero también para cobre y
hierro cobrizo.
Varios permisos, en ese momento, se conceden a D. Ramón Domínguez y uno a Juan Miguel Ortega, de los que se hablará
más adelante.
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Otro personaje polifacético que se interesó por la minería metálica ese mismo año fue
D. Blas Valero y Castell. Ilicitano de nacimiento, fue Doctor en Filosofía y Letras y en Ciencias Naturales, académico de la Real Academia de la Historia; así como catedrático del Instituto de Segunda Enseñanza de Cuenca durante los años 1884 y 1891 (Miguel
Fig.8. Retrato de D. Blas Valero y Castell, según Ors (2011)
En 1867 se cita que la mina Sta.
Filomena, de cobre gris argentífero, tiene sus operaciones paralizadas. Parece
ser que la continuidad de sus trabajos se liga a la exploración de carbón que,
paralelamente, se lleva a cabo en la cuenca de Henarejos de la cual dista escasamente dos leguas. La prosecución de las
labores dependerá de la
construcción de un ramal de ferrocarril que sería el motor económico para toda
la minería metálica del entorno.
En 1869, tan solo se tiene
constancia de meras investigaciones de menas cupríferas.
Entre 1888 y 1890 se realizaron trabajos de limpieza
en labores antiguas
en los filones de cobre gris y así poder valorar si ofrecen las
condiciones necesarias para su explotación. Había mucho optimismo pues se
esperaba que en 1891 comenzara la explotación. Fue una vana ilusión, pues en
1896 todas las concesiones sobre hierro y cobre en Garaballa y Talayuelas
fueron renunciadas por sus propietarios.
En 1898 se cita que: Volviéronse a solicitar sobre los
criaderos de cobre de Garaballa y Talayuelas
varios registros, que se demarcaron, llegándose esta vez,
contra lo ocurrido en años anteriores, a expedirse los títulos de propiedad correspondientes, y celebrando los
propietarios de las minas Pico de Ranera,
La Bilbaína, Jesús y San José,
San Gonzalo y Gloria, y del registro Firmeza y Constancia, un contrato
de venta a una Compañía inglesa, que empezó sus trabajos de preparación en
octubre último, por lo cual es de esperar que estas minas figuren entre las
productivas en el año 1899.
Las minas Pico de Ranera, La Bilbaína y Jesús y San José eran propiedad de Ramón Domínguez y correspondían respectivamente con las de Santa Filomena, Cerro de las Minas y La Provisora, ésta última también demarcada en 1895 como La Pilarica, que es como se la conoce en la actualidad.
Las otras tres pertenecían a D. Gonzalo de Figueroa y Torres, conde de Mejorada
del Campo y duque de Las Torres. Este personaje, que fue senador por
Guadalajara y alcalde de Madrid entre 1904-1905, entre otros puestos políticos;
era hermano del Conde de Romanones. Ambos eran hijos de un conocido empresario
minero Ignacio
La sociedad inglesa que compró los
derechos mineros fue la United Spanish
Copper Mines Ltd. Esta compañía
que, como ya se ha comentado, comenzó
la preparación de la
explotación en octubre
de 1898, continuó con sus trabajos preparatorios en 1899 y se comenzó a extraer mineral en los
últimos tres meses del año. Al parecer, siempre según la estadística minera, se
extrajeron 15 toneladas, que fueron exportadas en su totalidad a Inglaterra
(Fig.10).
En 1900 la Sociedad
Anónima Minera Alkartasuna solicitó los permisos
de investigación para hierro
denominados Conquense cuarta y Rafael, en término de Talayuelas. Esta empresa
figura en un expediente de registro de minas de la provincia de Navarra en
1901, concretamente la mina de hierro Agustina, situada en Valcarlos.
Fig. 10. Extracto de la revista
minera inglesa The Engineering and Mineral Journal donde aparece la compañía The
United Spanish Copper Mines que adquirió 6 propiedades en el Cerro de las Minas
de Talayuelas
SIGLO XX
En el cambio de siglo
parece que continuó el interés por los yacimientos metálicos.
Así, en la Estadística Minera de 1909, aparecen 13 concesiones para minas de hierro en los municipios de Talayuelas y
Garaballa (Fig.11).

Fig.11. Listado
de concesiones de yacimientos de hierro en Talayuelas y Garaballa que aparecen en la Estadística Minera de
1909. Fuente: IGME
Algunos de los propietarios de
estas concesiones tienen relación directa o indirecta con las minas de carbón de Henarejos. Concretamente D. Juan Miguel
Ortega, vecino de Cuenca, era
el propietario de esas minas en 1894, mientras que D. Ramón Domínguez Alonso
registró la concesión Millstone Grit en
este mismo año, mina que junto a Negro Motor fueron las más importantes en
explotación hasta su cierre a mediados del siglo XX. Este último propietario,
vecino de Mira, es autor del “Mapa itinerario, estadístico, eclesiástico y postal
de la provincia de Cuenca y su Obispado”, publicado en 1885 reinando
Alfonso XII; donde figura una mina de cobre al Oeste de Talayuelas, cuya
posición coincide con la zona de Salaobreja y Cerro de las Minas (Fig.12).
Fig.12. Extracto
del mapa realizado por Domínguez (1885)
donde figuran sendas minas de cobre y hierro entre Talayuelas y
Henarejos
Fig.13. Don Andrés
Mehren
En el año 1899 este propietario
solicitó tres registros mineros: dos en término de Talayuelas y uno en
Garaballa. Siempre, ante el Gobierno Civil de Cuenca, actuó en representación suya D. Juan Marín y Zamora, puesto que aquel residía en Barcelona.
Parece ser que entre 1899 y 1901 también obtuvo diez concesiones en las minas
de carbón (lignito) de Subirats y otras en la cuenca de Figols, ambas en la
provincia de Barcelona (Berastegui,2013-2014). El industrial minero danés
Andrés Von Mehren, fallecido en Barcelona en 1924, fue además agente de la
compañía de seguros “La Alianza” y de la compañía de minas sucesora de “El
Lloyd asiático”.
El propietario D. Lázaro Casaos,
con domicilio en Madrid Travesía de Belén nº 3, aparece en el Boletín oficial
de la Provincia de Madrid de 1909 (nº 191) como poseedor
de un taller de fumistería2.
Como puede
verse, muchos de los propietarios que solicitaban investigaciones mineras, al parecer, seguían
teniendo alguna relación
con la mina de carbón
de Henarejos.
El último dato encontrado sobre este distrito de
Talayuelas en la Estadística Minera aparece en el año 1924, donde en la página
348 se dice, para el conjunto de la provincia de Cuenca, que: “...aunque se ha intensificado algo el
movimiento de expedientes, la minería propiamente dicha de esta provincia
continúa arrastrando la vida lánguida a que desde antiguo ha venido condenada,
por la casi absoluta falta de medios de transporte, a pesar de que en ella
existen zonas mineras de indiscutible importancia, como son el coto hullero de
Henarejos; el lignitífero de Uña, de excelente calidad y gran cubicación; la
extensa zona ferrífera de los términos de Talayuelas, Garaballa, Landete,
Víllora y otros; la cuprífera, no menos interesante de Talayuelas, en donde los romanos dejaron testimonios
inequívocos de una explotación intensa; la zona
de plomo de Boniches y otras, como la de sal gema (y tal vez de sales
potásicas), de Minglanilla, en donde queda tanto por estudiar y por hacer”.
Como puede verse, el estado
de abandono hasta este momento
de la minería metálica en el
sector de la Serranía Baja donde nos encontramos viene íntimamente ligado, a
juicio de estos autores, a las pésimas comunicaciones existentes.
Abeleira, M. (1857): “Noticia sobre la mina de cobre argentífera Santa Filomena, en la provincia de Cuenca”. Rev. Minera, t.8 pp. 352-356
AHPC: 102 expedientes de permisos
de investigación minera pertenecientes a la antigua Dirección de
Industria (DI) de la Junta
de Comunidades de Castilla la Mancha. 1841-1900.
Berástegui Batalla, X. (2013-14): “Les mines del terme de Subirats: descobriment del lignit i intents d’explotació (1781-1950)”. Del Penedés, nº
29
Castejón Porcel,
G. y Rabal Saura, G. (2018): “La Fuente del Alacrán (Los Brianes,
Corvera)”. Rev. Murc. Antropol., nº 25, p.165-192
Huerta, J.J. (1996): “Las mineralizaciones de baritina de Talayuelas (Cuenca)”. Cuad. Geol. Ibérica; 20: 85-107
Huerta, J.J. (2023): “Historia
de la minería metálica en la Serranía
Baja de Cuenca”. De Re Metallica,41, pp. 5-20.
IGME: Estadística minera de España correspondiente a los años 1867, 1869, 1888 a 1890, 1896, 1898 y 1899.
López-Morell, M.A. y Pérez
de Perceval, M.A. (2016): “Empresas y empresarios en la
minería murciana contemporánea”. MVRGETANA, nº 134, pp.51-77.
Madoz (1846): “Diccionario geográfico-estadístico histórico
de España y sus posesiones de Ultramar”. T. nº V, p. 491
Muñoz y Soliva, T. (1866):
“Historia de la muy noble y leal ciudad de Cuenca
y del territorio de su
provincia y obispado desde los tiempos primitivos hasta la edad presente”.
Libro II. Imprenta Fco. Torres. Cuenca. 1056 p.
Ors Montenegro, M. (2011) http://www.elche.me/biografia/valero-y-castell-blas
Recuenco Pérez, J. (2017): “La
Sociedad Minera Santa Filomena: liberalismo y capitalismo en Cuenca a mediados del siglo XIX”.
Documentos de Trabajo nº 2.
Seminario Permanente de Ciencias Sociales. 31pp. UCLM.
Sanchís, M. (2011): “Minas
de Henarejos (Cuenca)”. Hastial, vol.1,
pp. 89-148 The Engineering
and Mining Journal (1900), vol.69, nº 16, pág.486
Torres Mena, J. (1878): “Noticias conquenses”. Imprenta de la Revista
de Legislación. Madrid
Tritlla, J., Cardellach, E. y Huerta,
J.J. (1996): “Geoquímica de los fluidos
asociados a estructuras
filonianas mesozoicas del anticlinal de Talayuelas (Cordillera Ibérica,
Cuenca”. Geogaceta, 20 (7),
pp. 1563-1566.
Von Mehren, Ch.H.C.
(1944): “The family
von Mehren”. 42p. Copenhagen
2 Según la R.A.E., fumistería es una tienda o taller de cocinas o estufas, que en ese momento eran de carbón.
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MINERIA EN LA SIERRA BAJA DE CUENCA.SIGLOS XIX Y XX.TALAYUELAS Y GARABALLA














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