Seguidores

LA MINERÍA METÁLICA EN LA SERRANÍA BAJA DE CUENCA. SIGLO XIX-XX


LA MINERÍA METÁLICA EN LA SERRANÍA BAJA DE CUENCA.   SIGLO XIX-XX

Juan Julian Huerta


INTRODUCCIÓN

En los términos municipales de Talayuelas, Garaballa, así como también en otros municipios de la Serranía Baja conquense (Henarejos y Boniches) y en municipios valencianos contiguos (Tuéjar y Sinarcas), existen numerosos indicios de minerales metálicos, fundamentalmente de hierro y, en menor medida, de cobre. En muchos casos se trata únicamente de registros y calicatas, pero también se encuentran explotaciones de mayor envergadura tanto a cielo abierto como de interior conservándose las galerías, como sucede en la mina de Santa Filomena de Garaballa, en el Cerro de las Minas y Collado del Arenal de Talayuelas y en la Peña del Rayo (Tuéjar). Lo que es indudable es su antigüedad y de ello dan fe los extensos escoriales que aparecen desperdigados por la superficie del terreno, muchas veces en las cercanías de las explotaciones.

Se trata de yacimientos filonianos de pequeño tamaño, en la actualidad subeconómicos. Los aspectos científicos, particularmente la geología del campo filoniano y la geoquímica de los fluidos mineralizadores fueron estudiados por Huerta (1996) y Tritlla et al (1996).



Talayuelas y Garaballa.Archivo Mariano López Marin



El artículo que aquí se expone es un extracto de la publicación de Huerta,J (2023)

En los fondos del Archivo Histórico Provincial de Cuenca (AHPC) se encuentra recopilada toda la información de la antigua Jefatura Provincial de Minas, en forma de denuncios y expedientes de registros de minas desde 1841. Esta información ha sido fundamental para la elaboración del presente trabajo.

También se ha consultado la base de datos del Centro Nacional IGME-CSIC.

 

 LA MINERÍA METÁLICA EN TALAYUELAS Y GARABALLA EN EL SIGLO XIX

La aprobación de la ley de minas de 1825, en tiempos de Fernando VII, conocida como ley de Elhuyar, fue el punto de partida de una fiebre minera que se extendió por todo el país y en la Serranía Baja conquense, en particular. Esta ley ponía fin a la política restrictiva estatal del Antiguo Régimen y dotaba de una cobertura jurídica que permitía más fácilmente a la iniciativa privada el acceso a la investigación de los recursos mineros. Posteriormente el decreto ley de 29 de diciembre de 1868 tuvo más impacto que el anterior al liberalizar todavía más las concesiones mineras abriéndolas al capital extranjero.

Las denuncias y solicitudes de registros mineros se presentaban ante el Gobierno Civil de la provincia de Cuenca y eran publicadas en el Boletín Oficial de la provincia de Cuenca. En ellas, se indicaba el número de pertenencias1 mineras que se quería adquirir, la substancia mineral (en nuestro caso hierro o cobre) y el título. El ejemplo que se muestra corresponde a una solicitud de registro minero titulado “Victoriosa” a nombre de D, Ildefonso Martínez Palomares, vecino de Garaballa (Fig.1). 

El registro se sitúa en los parajes de la Pieza de Lázaro y Cerrito de Baeza, junto al arroyo de La Carrasca de Talayuelas. Consta de doce pertenencias y verifica su delimitación como sigue:



1Una pertenencia minera es una cuadrícula de 100 x 100 m



Fig.1. Solicitud de registro minero para doce pertenencias de mineral de hierro, con el título de “Victoriosa” presentado ante el Gobierno Civil de Cuenca por D. Ildefonso Martínez Palomares, vecino de Garaballa, en los parajes de la Pieza de Lázaro y Cerrito Baeza de Talayuelas.

“Se tendrá por punto de partida una calicata moderna que se hallará en la Pieza de Lázaro, próxima al majuelo de Mercenario Escribano, desde él en dirección Norte se medirán cien metros y se pondrá la primera estaca, desde ésta en dirección Este se medirán trescientos metros y se pondrá la segunda estaca, desde ésta en dirección Sur se medirán doscientos metros y se pondrá la tercera estaca, desde ésta en dirección Oeste se medirán seiscientos metros y se pondrá la cuarta estaca, desde ésta en dirección Norte se medirán doscientos metros y se pondrá la quinta, y desde ésta a la primera se medirán trescientos metros; con lo que quedará cerrado el rectángulo de las doce pertenencias solicitadas”

En la toma de estas medidas habitualmente intervenía un agrimensor. El denunciante debía presentar el resguardo del depósito prevenido por la ley. Una vez admitida la solicitud y designación se abría un periodo de información pública de 60 días siguientes a la publicación en el Boletín de la provincia para que, las personas perjudicadas presentaran sus oposiciones ante el Gobierno Civil o la Alcaldía de Talayuelas, conforme a la ley de minas vigente (en este caso la de 1868).

El expediente de minas más antiguo de Talayuelas que se conserva en el AHPC corresponde al denominado “Pozo Vulcano”, que fue registrado a nombre de Antonio Gimeno en 1841, para beneficiar una mina de hierro, cuyas bocas estaban situadas en el paraje “Meneras del Pico Ranera”, que corresponde en la actualidad con el Cerro de las Minas (Fig.2).

Antonio Gimeno, era natural de Torrebaja (Valencia) y vivía en el Rento de Mijares de Landete. Según reza en el expediente, era de profesión comerciante y fabricante de hierro. La última poseedora de la mina fue Dña. Ramona Sevilla de Hortineri, viuda y residente en Zaragoza, posiblemente pariente de Melchor Ortineri, que ya benefició mineral en el siglo pasado para la fundición que existía en el Rento citado.

Posteriormente en el año 1845 se produjeron 16 denuncias sobre manchones de escorias de hierro de antiguas fundiciones, desperdigados por el término municipal de Talayuelas. Todos ellos fueron presentados ante la Inspección de Minas por D. Luis Mediamarca, quien actuaba como representante de los propietarios, quedando reflejados en el Boletín Oficial de la Provincia de Cuenca de ese año (AHPC)(Fig.3).

Estos antiguos escoriales son de edad desconocida, algunos como el Campo de las Herrerías son romanos y otros, sin embargo, pueden ser medievales cuando se desarrolló la siderurgia nómada que aprovechaba como combustible las masas forestales. Siempre, según apunta Benedicto (2016), son anteriores al inicio de la siderurgia hidráulica en el siglo XV.

Fig.2. Expediente de mina del Pozo Vulcano, AHPC (DI-141/08)



Fig.3. Denuncio de manchón de escorias de fundición denominado “San José” a nombre de Juan Roca, vecino de Talayuelas. AHPC (DI-139/01)

Algunos de los denunciantes de estos escoriales pertenecían a la incipiente burguesía de la capital conquense y tuvieron también relación con otros proyectos mineros cercanos, como la Sociedad Minera de Sta. Filomena, que explotaba en la mina del mismo nombre un filón de cobres grises en el término de Garaballa, pero muy próximo al de Talayuelas. En concreto Ambrosio Yañiz, abogado, llegó a ser en 1857 presidente de la citada Sdad. y Juan Pablo Piquero, el tesorero en ese momento, Juan Patiño y Cipriano de la Sierra, ya en 1848 figuran también como primeros accionistas (Recuenco, 2017).

Otro grupo de denunciantes, sin embargo, eran vecinos y propietarios del mismo pueblo de Talayuelas, como José Viadel, Felipe Díaz, Manuel Jesús Almonacid y Juan Roca.

Por último, cuatro denunciantes eran propietarios de Cartagena que, entre los años 1840-50, especialmente a partir de la promulgación de la R.O. de 18 de abril de 1841, se vio sorprendida por una fiebre minera para explotar y fundir los escoriales antiguos en la comarca de Cartagena, ricos en plomo y plata (Morales y Guillén, en IGME, 2003).

En este sentido, los escoriales del Campo de las Herrerías de Sinarcas, cercanos a las minas de Collado del Arenal (Talayuelas) y Peña del Rayo (Tuéjar), se intentaron explotar en el primer cuarto de siglo por la compañía La Cartagenera, Madoz (1846). Según este autor, la citada compañía: “ha hecho sus especulaciones para fundir las escorias del Campo de las Herrerías, creyendo sacar de ellas plata y plomo”. Tal vez, la compañía citada se corresponda con la fundición Constancia Cartagenera, que fundía escoriales romanos en 1843 y estaba situada en el barrio de Santa Lucía (Cartagena) (Monasterio, 1846).

Llama la atención el hecho de que en la comarca no existen mineralizaciones de plomo. El dato, posiblemente, parte de las afirmaciones de D. Luis Mediamarca y D. Cipriano Sierra recogidas en el libro de Torres Mena (1878) quien citando a Muñoz Soliva (1866) dice que: “En la parte oriental de esta provincia, en los términos de Talayuelas, Aliaguilla y Garaballa, en las opuestas vertientes de la elevada montaña a que da nombre el Pico Ranera, en los de Henarejos, Boniches, y especialmente hacia los rentos de Chicoteros, barranco de La Canaleja, rento de Polán, rambla de La Tovilla, y campo de Las Herrerías; nos aseguran D. Luis Mediamarca y D. Cipriano Sierra, haber visto grandes escoriales plomizos y corrales de ganado formados de trozos de galena donde los cazadores, exhaustos de municiones, hoy se proveen de plomo, ora sometiendo a aquellos a nueva calcinación, ora extrayendo de estos los tacos de plomo, del tamaño de balas y aún mayores, que dichos pedazos de galena ostentan”.

La creación de la Sociedad Minera de Santa Filomena, anteriormente citada, a mediados del siglo XIX constituye un buen ejemplo del liberalismo y capitalismo en la ciudad de Cuenca en los inicios de la Revolución Industrial (Recuenco, op.cit.). La creación de la Sdad. se remonta a febrero de 1848, pero no es hasta el 18 de marzo de 1854 cuando se firma la primera escritura pública.

En el año 1855 se publica en Cuenca el “Reglamento para la Sociedad Minera Santa Filomena” (Fig.4), donde en su artículo 1º reza lo siguiente:

Se constituye una Sociedad con el nombre de Santa Filomena, para la explotación y laboreo de las minas Santa Filomena y Amistad, sitas en el Barranco de la Canaleja, término de Garaballa y en el Cerro de las Minas, término de Talayuelas”.




Fig.5. Reglamento Soc. Min. Sta. Filomena

Este documento es importante puesto que liga la explotación de ambos yacimientos a la misma Sociedad mercantil.

El 29 de diciembre de 1853, Luís Mediamarca, Julián Salcedo y Nicolás Muñoz registraron un nuevo criadero de cobre y hierro en un paraje colindante con la mina Sta. Filomena, donde actualmente se sitúa la mina Pilarica. Para su explotación crearon la sociedad La Momentánea y, mediante escritura pública ceden la explotación a la Soc. Sta. Filomena. Sin embargo, cinco meses más tarde, esos mismos socios deciden explotar ellos mismo la mina, a la que denominaron La Provisora (Recuenco, op.cit.).

Ambas minas estaban situadas en terreno de la Marquesa de Moya, cuyo título en esos años ostentaba Dª María Eugenia de Palafox, Portocarrero y Kirkpatrick; la célebre Eugenia de Montijo, emperatriz de los franceses.

Años después, en concreto en 1868, se solicitan dos registros mineros para hierro de nombres: “No te quejes” y “Por si acaso” a nombre de D. Nicolás Dato Rosique, un rico terrateniente propietario de la hacienda de Los Brianes de Corvera (Murcia) (AHPC DI-044/11 y 045/07). Este hombre era notario y médico en la capital murciana, así como un personaje influyente en la política de la época, pues entre los años 1854 y 1866 figura en la lista de electores a Diputados a Cortes por la Parroquia de San Andrés (Castejón y Rabal, 2018).


  Otro personaje importante que aparece en la minería de Talayuelas en 1883 es D. Ángel Bruna, que fuera alcalde de Cartagena entre 1901 y 1902. Su Sociedad, que figura entre las veinte principales empresas mineras de la Región de Murcia en 1890 (López-Morell y Pérez de Perceval, 2016), aparece en 1883 registrando 4 pertenencias para mineral de hierro de nombres: “Hijos de la Viuda”, “El Secreto”, “Los Cartageneros” y “Antigua Sparta” (AHPC DI-042/04 a 06).

 

Fig.6. Ángel Bruna, en una ilustración del periódico El Liberal  de Murcia (1902).Tomada de Wikipedia

Las postrimerías del siglo muestran un importante repunte en la investigación minera en la comarca. Solo en el año 1890 se registraron en Talayuelas 25 expedientes (Fig.7) fundamentalmente para hierro, pero también para cobre y hierro cobrizo.

Varios permisos, en ese momento, se conceden a D. Ramón Domínguez y uno a Juan Miguel Ortega, de los que se hablará más adelante.


Solo D. Francisco Arquer y Pardo obtuvo 12 permisos mineros para hierro, cobre y hierro cobrizo, ese mismo año (AHPC DI-048/17 y 049/01 a 11). Lo único que se sabe de este personaje es que figura en la Gaceta de Madrid (nº 334) de 29-11-1896 como suscriptor de 10 obligaciones del Tesoro sobre la Renta de Aduanas, con un valor nominal de 5.000 pesetas.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 


Otro personaje polifacético que se interesó por la minería metálica ese mismo año fue

D. Blas Valero y Castell. Ilicitano de nacimiento, fue Doctor en Filosofía y Letras y en Ciencias Naturales, académico de la Real Academia de la Historia; así como catedrático del Instituto de Segunda Enseñanza de Cuenca durante los años 1884 y 1891 (Miguel

Ors, 2011). Este cargo, le hizo relacionarse muy posiblemente con la burguesía de la capital conquense, directamente relacionada con los intereses mineros en la provincia..Este propietario registró el permiso “Talayuelas” para mineral de cobre (AHPC DI-048/14).

   

Fig.8. Retrato de D. Blas Valero y Castell, según Ors (2011)

 La Estadística Minera de finales del siglo XIX, recopilada por el Instituto Geológico y Minero de España desde el año 1861 arroja resultados interesantes en este sector de la Serranía Baja conquense.

En 1867 se cita que la mina Sta. Filomena, de cobre gris argentífero, tiene sus operaciones paralizadas. Parece ser que la continuidad de sus trabajos se liga a la exploración de carbón que, paralelamente, se lleva a cabo en la cuenca de Henarejos de la cual dista escasamente dos leguas. La prosecución de las labores dependerá de la construcción de un ramal de ferrocarril que sería el motor económico para toda la minería metálica del entorno.

En 1869, tan solo se tiene constancia de meras investigaciones de menas cupríferas.

Entre 1888 y 1890 se realizaron trabajos de limpieza en labores antiguas en los filones de cobre gris y así poder valorar si ofrecen las condiciones necesarias para su explotación. Había mucho optimismo pues se esperaba que en 1891 comenzara la explotación. Fue una vana ilusión, pues en 1896 todas las concesiones sobre hierro y cobre en Garaballa y Talayuelas fueron renunciadas por sus propietarios.

En 1898 se cita que: Volviéronse a solicitar sobre los criaderos de cobre de Garaballa y Talayuelas varios registros, que se demarcaron, llegándose esta vez, contra lo ocurrido en años anteriores, a expedirse los títulos de propiedad correspondientes, y celebrando los propietarios de las minas Pico de Ranera, La Bilbaína, Jesús y San José, San Gonzalo y Gloria, y del registro Firmeza y Constancia, un contrato de venta a una Compañía inglesa, que empezó sus trabajos de preparación en octubre último, por lo cual es de esperar que estas minas figuren entre las productivas en el año 1899.

Las minas Pico de Ranera, La Bilbaína y Jesús y San José eran propiedad de Ramón Domínguez y correspondían respectivamente con las de Santa Filomena, Cerro de las  Minas y La Provisora, ésta última también demarcada en 1895 como La Pilarica, que es como se la conoce en la actualidad.

Las otras tres pertenecían a D. Gonzalo de Figueroa y Torres, conde de Mejorada del Campo y duque de Las Torres. Este personaje, que fue senador por Guadalajara y alcalde de Madrid entre 1904-1905, entre otros puestos políticos; era hermano del Conde de Romanones. Ambos eran hijos de un conocido empresario minero Ignacio


Figueroa propietario de minas y fundiciones de plomo en Cartagena, Linares y Barcelona. Estos dos hermanos crearon en 1906 un conglomerado industrial: Mines et Metaux Figueroa, cuya sede residía en Bruselas y que años más tarde se integraría en la Sociedad Minero- Metalúrgica Peñarroya (López-Morell y Pérez de Perceval, 2016)

 

 


 Fig.9. D. Gonzalo de Figueroa y Torres. Fotografía de Manuel Company, extraída de Wikipedia

La sociedad inglesa que compró los derechos mineros fue la United Spanish Copper Mines Ltd. Esta compañía que, como ya se ha comentado, comenzó la preparación de la explotación en octubre de 1898, continuó con sus trabajos preparatorios en 1899 y se comenzó a extraer mineral en los últimos tres meses del año. Al parecer, siempre según la estadística minera, se extrajeron 15 toneladas, que fueron exportadas en su totalidad a Inglaterra (Fig.10).

En 1900 la Sociedad Anónima Minera Alkartasuna solicitó los permisos de investigación para hierro denominados Conquense cuarta y Rafael, en término de Talayuelas. Esta empresa figura en un expediente de registro de minas de la provincia de Navarra en 1901, concretamente la mina de hierro Agustina, situada en Valcarlos.


Fig. 10. Extracto de la revista minera inglesa The Engineering and Mineral Journal donde aparece la compañía The United Spanish Copper Mines que adquirió 6 propiedades en el Cerro de las Minas de Talayuelas


SIGLO XX

En el cambio de siglo parece que continuó el interés por los yacimientos metálicos.

Así, en la Estadística Minera de 1909, aparecen 13 concesiones para minas de hierro en los municipios de Talayuelas y Garaballa (Fig.11).


Fig.11. Listado de concesiones de yacimientos de hierro en Talayuelas y Garaballa que aparecen en la Estadística Minera de 1909. Fuente: IGME

Algunos de los propietarios de estas concesiones tienen relación directa o indirecta con las minas de carbón de Henarejos. Concretamente D. Juan Miguel Ortega, vecino de Cuenca, era el propietario de esas minas en 1894, mientras que D. Ramón Domínguez Alonso registró la concesión Millstone Grit en este mismo año, mina que junto a Negro Motor fueron las más importantes en explotación hasta su cierre a mediados del siglo XX. Este último propietario, vecino de Mira, es autor del “Mapa itinerario, estadístico, eclesiástico y postal de la provincia de Cuenca y su Obispado”, publicado en 1885 reinando Alfonso XII; donde figura una mina de cobre al Oeste de Talayuelas, cuya posición coincide con la zona de Salaobreja y Cerro de las Minas (Fig.12).



 

Fig.12. Extracto del mapa realizado por Domínguez (1885) donde figuran sendas minas de cobre y hierro entre Talayuelas y Henarejos


El propietario citado D. Andrés Mehren, era en realidad el ciudadano danés Andreas Frantz Julius von Mehren (1858- 1924) que desde 1885 se estableció en Barcelona y fue empleado en el consulado danés de dicha ciudad. Más tarde se dedicó a los negocios de importación de madera y carbón y, tal vez por esta razón, conoció la comarca y sus posibilidades mineras. Llegó a tener un negocio de magnitud considerable y el 18-3-1889 recibió el título de “Comendador Ordinario de la Orden de Isabel la Católica” según se cita en Von Mehren, Ch.H.C. (1944).

 

 


Fig.13. Don Andrés Mehren

En el año 1899 este propietario solicitó tres registros mineros: dos en término de Talayuelas y uno en Garaballa. Siempre, ante el Gobierno Civil de Cuenca, actuó en representación suya D. Juan Marín y Zamora, puesto que aquel residía en Barcelona. Parece ser que entre 1899 y 1901 también obtuvo diez concesiones en las minas de carbón (lignito) de Subirats y otras en la cuenca de Figols, ambas en la provincia de Barcelona (Berastegui,2013-2014). El industrial minero danés Andrés Von Mehren, fallecido en Barcelona en 1924, fue además agente de la compañía de seguros “La Alianza” y de la compañía de minas sucesora de “El Lloyd asiático”.

El propietario D. Lázaro Casaos, con domicilio en Madrid Travesía de Belén nº 3, aparece en el Boletín oficial de la Provincia de Madrid de 1909 (nº 191) como poseedor de un taller de fumistería2.

Como puede verse, muchos de los propietarios que solicitaban investigaciones mineras, al parecer, seguían teniendo alguna relación con la mina de carbón de Henarejos.

El último dato encontrado sobre este distrito de Talayuelas en la Estadística Minera aparece en el año 1924, donde en la página 348 se dice, para el conjunto de la provincia de Cuenca, que: “...aunque se ha intensificado algo el movimiento de expedientes, la minería propiamente dicha de esta provincia continúa arrastrando la vida lánguida a que desde antiguo ha venido condenada, por la casi absoluta falta de medios de transporte, a pesar de que en ella existen zonas mineras de indiscutible importancia, como son el coto hullero de Henarejos; el lignitífero de Uña, de excelente calidad y gran cubicación; la extensa zona ferrífera de los términos de Talayuelas, Garaballa, Landete, Víllora y otros; la cuprífera, no menos interesante de Talayuelas, en donde los romanos dejaron testimonios inequívocos de una explotación intensa; la zona de plomo de Boniches y otras, como la de sal gema (y tal vez de sales potásicas), de Minglanilla, en donde queda tanto por estudiar y por hacer”.

Como puede verse, el estado de abandono hasta este momento de la minería metálica en el sector de la Serranía Baja donde nos encontramos viene íntimamente ligado, a juicio de estos autores, a las pésimas comunicaciones existentes.

 

 BIBLIOGRAFÍA

 Abeleira, M. (1857): “Noticia sobre la mina de cobre argentífera Santa Filomena, en la provincia de Cuenca”. Rev. Minera, t.8 pp. 352-356

AHPC: 102 expedientes de permisos de investigación minera pertenecientes a la antigua Dirección de Industria (DI) de la Junta de Comunidades de Castilla la Mancha. 1841-1900.

Berástegui Batalla, X. (2013-14): “Les mines del terme de Subirats: descobriment del lignit i intents d’explotació (1781-1950)”. Del Penedés, nº 29

Castejón Porcel, G. y Rabal Saura, G. (2018): “La Fuente del Alacrán (Los Brianes, Corvera)”. Rev. Murc. Antropol., nº 25, p.165-192

Huerta, J.J. (1996): “Las mineralizaciones de baritina de Talayuelas (Cuenca)”. Cuad. Geol. Ibérica; 20: 85-107

Huerta, J.J. (2023): “Historia de la minería metálica en la Serranía Baja de Cuenca”. De Re Metallica,41, pp. 5-20.

 IGME: Estadística minera de España correspondiente a los años 1867, 1869, 1888 a 1890, 1896, 1898 y 1899.

López-Morell, M.A. y Pérez de Perceval, M.A. (2016): “Empresas y empresarios en la minería murciana contemporánea”. MVRGETANA, nº 134, pp.51-77.

Madoz (1846): “Diccionario geográfico-estadístico histórico de España y sus posesiones de Ultramar”. T. nº V, p. 491

  Morales, M.L. y Guillén, M.C. (2003):” La explotación de escoriales en la Sierra Minera de Cartagena (Murcia) entre 1840 y 1850. Una minería diferente, un caso excepcional: la explotación del escorial submarino “Suerte” en Patrimonio Geológico y Minero Regional IGME, 2003 pp. 359-366.

Muñoz y Soliva, T. (1866): “Historia de la muy noble y leal ciudad de Cuenca y del territorio de su provincia y obispado desde los tiempos primitivos hasta la edad presente”. Libro II. Imprenta Fco. Torres. Cuenca. 1056 p.

Ors Montenegro, M. (2011) http://www.elche.me/biografia/valero-y-castell-blas

Recuenco Pérez, J. (2017): “La Sociedad Minera Santa Filomena: liberalismo y capitalismo en Cuenca a mediados del siglo XIX”. Documentos de Trabajo 2. Seminario Permanente de Ciencias Sociales. 31pp. UCLM.

Sanchís, M. (2011): “Minas de Henarejos (Cuenca)”. Hastial, vol.1, pp. 89-148 The Engineering and Mining Journal (1900), vol.69, nº 16, pág.486

Torres Mena, J. (1878): “Noticias conquenses”. Imprenta de la Revista de Legislación. Madrid

Tritlla, J., Cardellach, E. y Huerta, J.J. (1996): “Geoquímica de los fluidos asociados a estructuras filonianas mesozoicas del anticlinal de Talayuelas (Cordillera Ibérica, Cuenca”. Geogaceta, 20 (7), pp. 1563-1566.

Von Mehren, Ch.H.C. (1944): “The family von Mehren”. 42p. Copenhagen


2 Según la R.A.E., fumistería es una tienda o taller de cocinas o estufas, que en ese momento eran de carbón.

ENLACE DE DESCARGA DE ESTE ARTÍCULO EN PDF.Clica en el enlace

MINERIA EN LA SIERRA BAJA DE CUENCA.SIGLOS XIX Y XX.TALAYUELAS Y GARABALLA





No hay comentarios:

Publicar un comentario

cestudiosmarquesadomoya

LA MINERÍA METÁLICA EN LA SERRANÍA BAJA DE CUENCA. SIGLO XIX-XX

LA MINERÍA METÁLICA EN LA SERRANÍA BAJA DE CUENCA.   SIGLO XIX-XX Juan Julian Huerta INTRODUCCIÓN En los términos municipales de Talay...